Epic Parchis

Sabe, oh príncipe, que en el vecino reino de Parchisia, si, vecino es el reino de al lado nuestro, príncipe, pues en ese reino todos los años organizan varios juegos para elegir a sus campeones, entre sus mejores guerreros. Como ya sabéis, debido a vuestra excelsa educación, Parchisia está dividido en cuatro principados, cada uno con un color en su pendón, y cada uno con su castillo apartado del resto, y solo comunicados por los tortuosos caminos que atraviesan sus peligrosas montañas, donde cualquiera puede ser asaltado, salvo en las esporádicas posadas que ofrecen algo de seguridad al viajero, un lugar seguro.

En el centro del reino, entre escarpados riscos se erige la imponente torre del Archimago, cuya localización varía cada estación para mayor seguridad de su ocupante. El archimago ofrece su favor al principado que logra enviar a sus cuatro representantes con regalos y promesas de alianza, dejando de lado al resto de príncipes, a pesar de sus posibles logros.

Para preparar la prueba cada principado debe cumplir con la tradición y envenenar a sus candidatos con una pócima que los desorienta. Si, príncipe, deben hacerlo, o el archimago lo sabría y los descalificaría, claro, príncipe, vos lo engañaríais con alguna treta, y con vuestra astucia sin par, querido príncipe. Pues bien, los guerreros desorientados dependen del azar y del destino para poder abandonar sus castillos y llegar hasta el primer lugar seguro, desde donde les espera la aventura.

Los lugares seguros no permiten la estancia ni el transito de más de dos campeones a un tiempo, creándose una especie de barrera para el resto de participantes. Incluso si son de distinto reino, en los lugares seguros hacen buenas migas, pero, ay si se encuentran en el páramo. La lucha resultante es brutal, y el vencedor es impulsado por la magia del divertido archimago y trasportado mágicamente avanzando en su camino, o cediendo el favor a otro campeón de su mismo reino. El derrotado es sustituido de inmediato por otro campeón que toma los colores del reino, y la pócima correspondiente, iniciando el camino de nuevo desde el origen.

El archimago, como premio cuando recibe un visitante, impulsa con su magia a un compañero del campeón recién llegado para que avance en su viaje con determinación.

Cuando uno de los principados ha hecho llegar a sus cuatro campeones a la torre del Archimago, se le declara campeón y suyo será el dominio durante ese año, y el color de su bandera penderá en lo más alto, y la palabra del príncipe será ley hasta el siguiente torneo.

Y es por eso que la bandera de nuestros vecinos los parchisios puede cambiar de color de un año para otro, a veces incluso antes, debido a alguna lucha interna y fratricida a la que también son muy aficionados. Y ahora debo retirarme, señor, pues la luna ya aparece por el horizonte, y debo preparar una nueva lección para el día de mañana. Salve príncipe.

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