Mein Teufel II

Un relato introductorio de la ambientación “Mein Teufel”.

 alemanEl joven teniente Frederick Naggel del 10º de Infantería del glorioso ejercito del tercer Reich tomó aire, tratando de insuflarse ánimo para la delicada misión que iba a llevar a cabo. Cerró los ojos, por su mente pasó en breves segundos cientos de imágenes, su infancia en Hamburgo, castigado por el hambre, su alistamiento al ejercito, su rápido ascenso en el escalafón militar, sus amistades con el partido, el momento que cambió su vida, la reunión con el Reichsführer Himmler donde descubrió que el mundo era un lugar mucho más complicado de lo que creía, la primera vez que entró en un Agujero del Diablo, la primera vez que vio el HohleWelt, el mundo creado por Lucifer, su primera visión de Londres, veinte años antes de que él mismo naciera. Todas esas maravillas podrían dejar a cualquiera aturdido, pero Frederick era un elegido, debía defender el mundo de los demonios que lo asediaban, su determinación no podía fallar. Freddie Neigel, como era conocido en su tapadera actual, hijo de un carnicero polaco se había hecho un hueco en el servicio del club Davis de Londres, un club de caballeros con una clientela selecta y con unos gustos “especiales”. El origen polaco le sirvió para no despertar sospechas en el enemigo, si este hubiera estudiado un poco más a su rival, cualquier niño hubiese distinguido dos acentos tan diferentes, pero Intelligenz contaba con el desprecio de sus enemigos, y sabía que el orgullo los llevaría a la perdición. Su porte esbelto, su belleza aria y su habilidad para estar callado, le habían hecho valedor de buenas propinas y de la confianza de algunos clientes. Frederick arrugó el gesto al recordar lo que confianza significaba en aquel lugar depravado entregado a los seres infernales.

Oyó un ruido, e instintivamente echó mano de su Luger, oculta bajo el delantal rojo,  preparado para actuar si fuera necesario. Solo un par de socios del club, en una divertida carrera sobre dos siervos desnudos salvo por una capucha negra que los despersonalizaba por completo, los socios los fustigaban tratando de ganar aquella competición disparada por aquellos pasillos tan ricamente decorados. Si de Frederick dependiese, todo aquel edificio debía desaparecer hasta los cimientos, tal es la maldad y decadencia que había tenido que soportar durante los últimos meses, recordó sin embargo que sus ordenes eran estrictas, buscar el sótano oculto tras la bodega, encontrar lo que el enemigo guarda oculto allí, si no es posible su recuperación, eliminación inmediata. Bajó a la bodega evitando ser visto, aquella noche no era difícil, se celebraba el cumpleaños de Sir Arthur Heatfield, uno de los fundadores del club, y el continuo ir y venir de criados, siervos y socios le daba una cobertura perfecta. En la bodega no dudó, se acerco a los borgoñas decidido, tercer estante, un Fayvelais con menos polvo que el resto, tiró de él, una sensación eléctrica crepitó en sus dedos, y la pared se movió con un ruido mecánico. Tuvo de nuevo la duda de si estaba en el pasado realmente, o era otro mundo parecido al suyo, pero peculiar en muchas cosas, como las maravillas mecánicas que no aparecían en los libros que el leyó, o leerá en el futuro. De cualquier forma, el enemigo estaba allí, plantando las semillas que traerían la perdición del Fuhrer y de todo el universo si no lo remediaban. Entró por la abertura, y las tinieblas lo recibieron con un gélido abrazo.

Entonó una oración en tono de súplica y la oscuridad se torno roja en sus ojos, sintió una leve punzada de dolor en los párpados y pudo ver las formas del pasadizo como iluminado por lámparas. Dio silenciosamente las gracias a su maestro en la tierra hueca, Gentlemanmagier, que le había enseñado a extraer energía de los agujeros del Diablo para obrar pequeños milagros o conjuros. Caminó decidido por el laberinto de túneles, con algo similar al radar para guiarlo hacia su objetivo, su misión. Su sangre se heló al oír una advertencia en aquel lugar deshabitado.

Demonio2“Alto ahí, carne” . Comprendió que había caído en una trampa, aquella voz demoníaca lo atestiguaba, debía pensar con rapidez. “¿Quién eres, esclavo?” No pudo descubrir el origen de la voz, y su pistola parecía helarle la mano que la tenía firmemente agarrada. “No soy nadie, señor, solo otro esclavo más, mi amo y señor”. Intentó alimentar el ego de su enemigo para conseguir algo de tiempo. “ He sido enviado aquí abajo a buscaros, para que os unáis a la fiesta de arriba, me han enviado como disculpa por no haber avisado antes, un olvido que pagarán con mi vida, señor, tomadla, os pertenece.” Su interlocutor pareció dudar, y por un momento, Frederick adivinó una sombra de un rojo más intenso que el resto. Hincó las rodillas, alzó la cabeza, ofreciendo su cuello para un sacrificio, y esperó el momento oportuno, cuando su enemigo se acercó impaciente por tomar una vida humana entregada voluntariamente, atacó. Su puño se elevó hasta encontrar su objetivo, la piel seca y gomosa del demonio le indicó contra qué se enfrentaba. Se armó de valor, susurró una plegaria, y se abalanzó contra su rival, golpeándolo salvajemente. El demonio, un diablo menor, no pudo resistir el ataque, y reculó tratando de huir, Frederick sacó su cuchillo, y lanzó una puñalada al rostro del demonio, que no tuvo tiempo ni de cubrirse. La horrible criatura gimió quedamente, pero no encontró piedad en el soldado, que apuñaló diez veces más la piel gris que se teñía de un rojo negruzco. Tras el encuentro, se apresuró para cumplir su misión, adentrándose de nuevo en las tinieblas.

425951royo-luis-white-angel-5000802Llegó a su destino, una celda desde la que llegaba un gimoteo, empujó la puerta con su cuchillo, siendo recibido por un olor atroz y ultra terreno, que le obligó a cerrar los ojos. Cuando los abrió, vio las runas grabadas por toda la celda, incluida la puerta, runas obscenas grabadas con carne y sangre de humanos y demonios. Entre aquella aberración, un olor se abrió paso, un suave rocío llegó a su nariz. En un rincón de la celda, se hallaba una forma humanoide, cuando se acercó vio un ángel, o lo que en otro tiempo fue un ángel, tras siglos de torturas, desprovisto de sus alas, convertidas en dos muñones sangrientos, y marcado por infinitud de cortes y magulladuras. El ángel alzó el rostro hacia el teniente, y comprendió lo que iba a suceder, los ojos del ángel destilaban un conocimiento más antiguo que el mundo, una comprensión y una paz primigenia. Unos ojos que habían visto la creación y al Creador, y que habían resistido horrores que harían enloquecer a cualquiera, estaba en paz consigo mismo, agradecido por lo que iba a recibir. Frederick dudó por un momento, con aquella piltrafa no llegaría muy lejos, debía terminar con aquel ser, darle paz al ángel. Estaba claro, si había demonios en la tierra, los ángeles debían estar enterados de aquello y tomar parte por el lado correcto. Cerró los ojos y descargó dos golpes con su cuchillo hasta que el leve aroma dulce dejo paso al terrible olor de la muerte.  

Y os dejo un video de regalo:

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Una respuesta to “Mein Teufel II”

  1. kenderzico Says:

    Hola dacosta, en cuanto termine la mandanga de los nazises ya te contare.
    Por cierto, por lo visto antes de poner tu blog en el concurso de 20 minutos te lo miran y remiran, me han nominado como blog de television y como mejor diseño. Me han mandado un correo electronico mogollon de largo explicando cosicas como que miran si se actualiza a diario, el diseño, si esta bien escrito…
    Un saludete.

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